Darklands, The Jesus and Mary Chain

Quiero hacer, desde hace un tiempo, homenajes personales a discos que me conmovieron. Hasta ahora me vengo boicoteando con argumento bastante contundentes (que no vale la pena enumerar ya que serían razones suficientes para que abandonen este texto… jeje), por lo general me digo: mejor dedica ese poco tiempo libre a escucharlos y listo, que para eso fueron hechos. Pero a veces hay cierta fascinación por momentos que hicieron de bisagra en nuestra vida y que necesitamos compartir, quién sabe porque… ¿una regresión? ¿será que ya no me quedan las remeras de rock y todavía necesito mostrarlas…? Ojo, no es que me haya puesto tan gordo, es que ya no tienen nada que ver con los ámbitos que frecuento, con el resto de mis intereses actuales. Como si una parte de mi se resistiera a dejar de construir su identidad desde la música que escucha, que escuchó y que escuchará… Bueno, basta de vueltas, una vez que me decido:

Con algo más de quince años encontré, en la casa de un amigo, y no porque él lo escuchara si no por que un primo mayor lo había olvidado luego de unas vacaciones compartidas, un disco enigmático (para ser precisos tenemos que decir que era un casette), enigmático por lo que se escuchaba ya que para ver solo había una etiqueta con un nombre bastante complejo, que nos costo bastante descifrar, un poco por nuestro torpe manejo del ingles y otro por la letra deforme de la birome sobre el TDK gris: Darklands, The Jesus and Mary Chain.

El grupo Darkland nos hechizó, quedamos prendados de un sonido gordo y profundo que nada tenía que ver con lo que veníamos escuchando, pobres víctimas inocentes de los top ten, donde lo más curioso eran los raros peinados nuevos… Y digo grupo Darkland por que nos parecía muy raro que el grupo se llamara The Jesus and Mary Chain, aunque con un sonido tan peculiar también hubiera podido ser, pensabamos.

Las precisiones las obtuvimos luego de consultar en lo que eran las referencias obligadas del momento: revistas de rock que pudimos conseguir del mismo primo, que tampoco tenía mucha idea de los JAMC, y de vecinos de veintipico que querían saber que pasaba con los heroes de su generación, de los que tampoco teníamos la menor idea: Deep Purple, Yes, Rush, etc.

Ahora, con el paso del tiempo, me doy cuenta de que nos pegó la sonoridad de ese disco, eso y las excelentes canciones de dulces melodías, un poco torturadas por esa voz oscura y seca. Con agradables colchones de guitarras distorsionadas y ritmos difíciles. Después descubrimos el gran disco de esta banda “Psychocandy” pero hasta ese momento eso era lo distinto que habíamos escuchado.


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