Bloguear un arte culinario
El proceso cotidiano de lectura -digo lectura por convención ya que a veces hay que contemplar, escuchar, recorrer, etc.- de blogs es comparable a enfrentarse al momento de la comida, la diferencia está en que nunca sabemos que habrá de comer y que tipo de platos se nos tiene preparado. Algunas veces puede ser una comida rápida de fácil digestión que no requiere mucho protocolo, otras veces también es rápida pero difícil de digerir, algunas necesitan cierta predisposición de tiempo y lugar, mientras que otras de una entrada previa. Y quizá lo más interesante, para el aficionado a la cocina (y a los blogs), es la posibilidad de conocer como se elaboran estos platos, que nos dicen de sus cocineros y de los diferentes ingredientes que utilizan para su elaboración. Ingredientes simples y/o exóticos, elaboración, complementos y presentación para una experiencia sensual como la que tuve estos días con una serie de post deliciosos:
Entrada: Bloguear contra la incertidumbre. Cheff: Adolfo Estalella, desde España
“…Eso es lo que quizás sostiene la actividad de los bloggers, ¿no es cierto?: el hábito. Supongo que uno de los aspectos más singulares es esa repetición diaria del clic a ‘enviar’. Un día tras otro, un día tras otro: enviar, enviar, enviar. Porque si no enviamos nuestro post desaparecemos. Lo curioso es que desaparecemos nosotros y los demás desaparecen para nosotros. Parece que cuando un blogger deja de escribir deja también de leer, y que cuando deja de leer acaba por dejar de escribir. Al menos, para determinado tipo de bloggers, escribir y leer son parte de lo mismo. Los demás desaparecen con nosotros, y si desaparecen los demás, desaparecemos nosotros al mismo tiempo que ellos: dejado de escribir y leer…”
Plato principal: Post, o ensayo, sobre papel, sin links ni comentarios (por limitaciones tecnológicas): elogio exagerado para los bloggers que me hacen reír. Cheff: Hernán Iglesia Illa, desde Nueva York
“…La vida en el blog es tirana, porque castiga duramente la pereza, y algo histérica, porque nos obliga a reservar una porción de nuestros cerebros, durante nuestras vidas cotidianas, a empaquetar anécdotas o lecturas que puedan ser material de post. Para los escritores, de todas maneras, siempre ha sido así. Los escritores viven dos vidas: una a la velocidad del tiempo normal, en la que se comportan en aparente sincronía con el resto de los humanos –se suben a colectivos, contestan llamadas telefónicas, piden cafés haciendo una “c” con el índice y el pulgar–, y otra en una pequeña área de sus cerebros, donde una camarita literario-melancólica se mantiene atenta a los misterios del mundo, a detectar ese instante mágico en el que la llegada del mozo con el café, un saludo inesperado en el celular o una conversación en la multitud transpirada del colectivo les revela un enigma, un dato o una emoción que sólo cien palabras en papel o pantalla podrán describir. Es por eso que, para los escritores, la arenga de tirarse de cabeza a la vida siempre ha sido más una declaración de intenciones que una aventura real, porque nunca se entregan del todo, siempre se están (nos estamos) guardando algo…”
Postre: La curiosidad. Cheff: Alex Oxenford, desde Barcelona o Buenos Aires
…Creo que la curiosidad es uno de los principales drivers que impulsan la capacidad creativa y los nuevos emprendimientos. Hasta dónde podré llegar con mi idea? Funcionará? Seré capaz de hacerlo? Le gustará a los clientes? Cómo será esta nueva compañía? Sobrevivirá o morirá como la mayoría? Curiosidad, curiosidad, curiosidad…”
Prometemos para el próximo menú: aperitivos, algo para acompañar la comida, la sobremesa y otras exquisiteces. ¡Buen provecho!
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[...] El texto “Bloguear un arte culinario” generó una serie de ¿casualidades? que me llevan a pensar en particular, sobre la naturaleza de las prácticas caóticas y arbitrarias de escribir un blog, y en general, sobre la ecología de la web. Casualidad 1: dos de los autores que citaba habían tenido, hace tiempo, una relación de amistad y después perdieron el rastro. Gracias a los Trackbacks de WordPress, Adolfo Estallella se volvió a encontrar con Hernán Iglesias… Casualidad 2: el texto estaba escrito como metáfora culinaria: usando las jerarquías propias de un menú y sus platos. Casi al mismo tiempo me entero de una revista on-line, Trama, que presenta los contenidos de su índice de la misma forma y con temas similares. Particular David Grossman escribió que la escritura es un arma contra “la desesperanza que casi todos nosotros experimentamos respecto a la posibilidad de entender nuestros verdaderos pensamientos (…)”. Y que increíble si pudiéramos conjugar esta práctica en un mismo ámbito y pudiéramos articular la tan mentada Inteligencia colectiva (sorprendente la lucidez de Pierre Lévy). [...]
Bloguear un arte culinario…
Bloguer es parecido a preparar la comida. Algunas referencias interesantes…
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